Pensado
en las características y necesidades de la nueva generación surge una modalidad
a distancia. Como lo dice Botta, M.
(2004), esta propuesta educativa crece año con año y son varias las
Universidades que ofrecen esta modalidad, así como también el número de alumnos
que opta por estas.
Ahora la educación a distancia puede ser la única opción para algunas personas, por el mismo trabajo, por la familia o alguna otra cosa, resulta de mayor complicación asistir a clases presenciales y satisfacer las exigencias de la institución. En la educación a distancia resulta un poco mas cómodo darle tiempo al estudio, teniendo la ventaja de asignarle algún tiempo libre y ofrece la ventaja de no estar ajustado a un horario en especifico.
Sangrá. A. (2002) cita a
Bates (1995):
Con el objetivo de hacer llegar la
educación a todo aquel que la necesita, aparecieron las prácticas de educación
a distancia. Estas prácticas han exigido siempre la existencia de un elemento
mediador entre el docente y el discente. Generalmente, este mediador ha sido
una tecnología, que ha ido variando en cada momento. Si históricamente nos
referíamos al correo convencional, que establecía una relación epistolar entre
el profesor y el estudiante, con el tiempo hemos ido introduciendo nuevas
tecnologías que, por su coste y su accesibilidad, nos permiten evolucionar en
esta relación a distancia.
Sangrá. A. (2002) también
cita a Wedemeyer (1981) quien expresa sus dudas respecto al hecho de que exista
una verdadera teoría de la educación a distancia, también es cierto que ha
habido quien ha intentado demostrar lo contrario: que ésta, o éstas, existen.
Basándonos en lo que dice Sangrá. A. (2002) se mencionan 3 grandes bloques de teorías:
1.
Teorías
basadas en la autonomía y la independencia del estudiante (Delling, Wedemeyer y
Moore).
2.
Teoría
basada en el proceso de industrialización de la educación (Peters).
3.
Teorías
basadas en la interacción y la comunicación (Baath, Holmberg, Sewart y otros).
Los retos que deben
afrontarse.
“En realidad,
el reto de la educación a distancia debiera ser el mismo que el reto de la
educación presencial: incrementar el nivel de calidad de la formación
universitaria que se está ofreciendo a nuestros ciudadanos, a la vez que
promover la investigación necesaria para seguir mejorando” (Sangrá A., 2002).
La educación a distancia no debe menospreciarse, ni mucho menos pensar que carece de calidad, simplemente es otra modalidad que surge como necesidad.
Los retos que
se tienen planteados en la educación a distancia, son:
a) Promover la accesibilidad.
La
tecnología está proveyendo cada día de nuevas posibilidades para acceder, a
través de los sistemas de comunicación a nueva información que debería
transformarse en conocimiento. La educación a distancia tiene que jugar un
papel importante de pivote avanzado para poder recoger todas las oportunidades
que se presenten, ponerlas a prueba, valorarlas y ofrecerlas al conjunto de la
comunidad para su aprovechamiento máximo.
b)
Contribuir a la consecución de un sistema educativo mucho más personalizado.
Se
trata de facilitar la respuesta individual a las necesidades formativas de cada
estudiante. Los sistemas de educación a distancia mediados por las TIC’s pueden
aportar aspectos relevantes desde un punto de vista de la personalización, no
sólo de la oferta, sino de su adecuación a los esfuerzos que cada uno debe
desarrollar: itinerarios adecuados a los conocimientos previos de cada uno,
entornos de acceso a la información que cada uno puede diseñar según sus
preferencias y estilos de aprendizaje, tratamientos específicos de la
diversidad … con un especial énfasis también en la atención a aquellas personas
con necesidades educativas especiales por razones de discapacitación.
c) Aumentar la flexibilidad de los sistemas de estudio.
La
flexibilidad no es un concepto cartesiano, con lo cual es importante poder ir
incrementando grados de flexibilidad en nuestros sistemas educativos.
Flexibilidad en el currículum, en el ritmo, en el estilo, en los sistemas de
evaluación, flexibilidad en la respuesta a la adaptación a las necesidades
diversas de un estudiante diverso. Una persona que necesita de un sistema que
pueda adaptarse de su realidad personal, profesional y familiar. O que se
adapte a aquello que más le motiva, que se adapta a sus ritmos y expectativas.
Todo puede estar pensado para satisfacer a unos estudiantes que necesitan de un
sistema que se adapte a sus necesidades y no al revés.
d)
Materiales y entornos o contextos significativamente más interactivos.
"Colgar"
materiales en la red no es sinónimo de mejor aprendizaje. Muchas instituciones,
han tenido esta tentación y algunas la han hecho realidad. Sin embargo, sus
iniciativas no se han caracterizado precisamente por su éxito.
Una
institución tan reconocida como el MIT (Massachusetts Institute of Technology) aún se está planteando, varios meses después de anunciarlo, cómo
puede ofrecer sus materiales a la comunidad académica internacional sin que se
trate simplemente de poder consultar una biblioteca más.
La
educación a distancia tiene el reto de desarrollar sistemas tecnológicos que
permitan elaborar materiales y recursos con altos niveles de interactividad
para los estudiantes. Recursos con los cuales realmente sea posible convertir
la interesante aunque mera información en verdadero conocimiento.
e)
Equilibrar la personalización con la cooperación.
Los
estudiantes no están solos en su proceso de aprendizaje. Cooperar con otros
compañeros realizando trabajos en equipo, con los profesores, creando grupos de
interés con personas diversas de la comunidad educativa. Traspasar las fronteras del aula, de la
facultad, del campus.
Todo
eso debe ser compatible con un desarrollo personalizado del proceso. Sin
embargo, el reto es muy considerable. En algunas ocasiones, nos vamos a
encontrar ante vectores de signo muy opuesto.
En
este sentido, algunas experiencias de colaboración virtual entre universidades
son altamente gratificantes y recomiendan su generalización (Metacampus,
Intercampus, La F@c, etc.) (Sangrà y Cabrera,
1995).
f)
La búsqueda de la calidad.
Debe
realizarse un importante esfuerzo para alcanzar estándares de calidad que
permitan establecer criterios para la acreditación de la educación desarrollada
en contextos no presenciales de aprendizaje.
El
fenómeno de la globalización nos va a traer una multitud de contenidos que no
sabremos valorar en su justa medida si no somos capaces de establecer unos
puntos de referencia que nos sirvan como indicadores de trabajo.
Probablemente,
será necesario un trabajo conjunto con las universidades presenciales, para
establecer una plataforma consensuada de criterios comunes de calidad, aunque
deban ser de mínimos, para salvaguardar la idiosincrasia de cada institución.
Sin embargo, la educación a distancia no puede dejar de aprovechar la
oportunidad que se brinda en estos momentos de tomar la iniciativa y garantizar
alternativas de formación para nuestros ciudadanos que cumplan los requisitos
de rigurosidad científica y académica necesarios, a la vez que los doten de un
mayor margen de actuación y respuesta a las necesidades sociales que hoy día se
están planteando.

0 comentarios:
Publicar un comentario